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Estado

Guanajuato lidera la transición energética con un crecimiento del 85 % en generación distribuida

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En un avance significativo para la transición energética, Guanajuato ha registrado un crecimiento del 85 % en su capacidad de generación distribuida desde 2022, posicionándose en la cuarta plaza a nivel nacional por tercer año consecutivo, según informó la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Al cierre de 2024, el estado cuenta con una capacidad instalada de 290 MW, consolidándose como un referente en la adopción de energías renovables.

El Gobierno de la Gente, liderado por Libia Dennise García Muñoz Ledo, refuerza su compromiso con el sector energético y ha priorizado acciones orientadas a fortalecer un suministro sostenible y eficiente, clave para el desarrollo económico y social de la entidad. En este marco, Claudia Cristina Villaseñor Aguilar, al frente de la Secretaría de Economía, destacó que el acceso seguro a la energía no solo impulsa la economía, sino que también mejora la calidad de vida de la población, facilitando un crecimiento que asegure prosperidad y bienestar para todos.

El impulso de la generación distribuida
La generación distribuida se basa en la producción de energía solar cerca del punto de consumo, lo que reduce significativamente las pérdidas asociadas al transporte y distribución de electricidad. En Guanajuato, este modelo ha experimentado un notable crecimiento gracias a la instalación de sistemas solares fotovoltaicos, que permiten a empresas, instituciones y hogares generar su propia electricidad de manera limpia y eficiente. El estado ha aprovechado sus condiciones climáticas favorables y abundantes recursos naturales para implementar diversos proyectos de energía renovable, incrementando su competitividad y reduciendo la dependencia de fuentes tradicionales.

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Un futuro prometedor
El avance en la generación distribuida reafirma el compromiso de Guanajuato con una matriz energética diversificada y sostenible. Con 290 MW de capacidad instalada, el estado no solo contribuye a la reducción de la huella de carbono, sino que también mejora la seguridad energética y sienta las bases para un desarrollo económico y social robusto. Este impulso hacia un modelo energético más resiliente marca un paso decisivo en el camino hacia una economía baja en emisiones y un futuro lleno de oportunidades para sus ciudadanos.











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